Róbert Wernigg

El Dr. Robert Wernigg, MD, MSc, es un psiquiatra, psicoterapeuta y gestor sanitario húngaro cuyo trabajo conecta la atención comunitaria de salud mental en primera línea, el liderazgo en salud pública y el desarrollo de servicios a nivel nacional. Actualmente dirige el Departamento de Planificación y Desarrollo de la Atención Primaria en la Dirección General Nacional de Hospitales de Hungría y, al mismo tiempo, ejerce como psiquiatra y psicoterapeuta en la Fundación Awakenings, donde presta atención comunitaria a personas con necesidades complejas. Es Presidente de la Asociación Húngara de Psiquiatría y Punto Focal Nacional de la OMS para la Salud Mental en Hungría. Con más de veinte años de experiencia de liderazgo en psiquiatría, salud pública y desarrollo de sistemas sanitarios —incluyendo servicios comunitarios de salud mental en Hungría y el Reino Unido, iniciativas de prevención del suicidio y publicaciones sobre la reforma de la salud mental, la integración de la atención primaria y la inteligencia artificial en psiquiatría—, su interés profesional se centra en cómo la presencia humana, la atención basada en las relaciones y la innovación fundamentada en la evidencia pueden fortalecer sistemas de salud mental capaces de proporcionar un apoyo emocional significativo.

Róbert Wernigg

Conferenciante

Un segundo cerebro, no una segunda conciencia: inteligencia humana y artificial trabajando juntas en la salud mental

Conferencias

En el ámbito de la salud mental, la inteligencia natural y la inteligencia artificial no deben entenderse como competidoras, sino como sistemas con fortalezas diferentes. Ambas pueden reconocer patrones, aprender de información previa, operar en condiciones de incertidumbre e inferir significados a partir de señales lingüísticas. Sin embargo, la diferencia es fundamental: la inteligencia humana es encarnada, biográfica, relacional, guiada por valores y moralmente responsable, mientras que la inteligencia artificial calcula asociaciones probabilísticas a partir de grandes volúmenes de datos, sin experiencia vivida, conciencia, sufrimiento, responsabilidad ni una auténtica presencia terapéutica. Por ello, el futuro más prometedor es el de la ampliación y el fortalecimiento del apoyo humano. La IA puede contribuir a la detección temprana de señales de alerta, al apoyo en la toma de decisiones, al respaldo de las líneas de ayuda, a la psicoeducación, al automonitoreo, al alivio de las tareas administrativas, al triaje y a la mejora del acceso a la atención. En los servicios de apoyo en crisis y salud mental, puede funcionar como un «segundo cerebro» que ayuda a organizar la información, detectar señales débiles y favorecer respuestas oportunas, pero nunca debe confundirse con una «segunda conciencia». Una colaboración segura requiere un uso transparente, validación clínica, protección de datos, supervisión de sesgos, protocolos claros para situaciones de crisis y supervisión humana. La cuestión central es si la IA puede ayudar a quienes brindan apoyo a estar más disponibles para aquello que sigue siendo insustituiblemente humano: la atención, el juicio, la responsabilidad, la confianza y la conexión.