En la era de la inteligencia artificial, los niños están rodeados de respuestas inmediatas. Sin embargo, el crecimiento emocional sigue necesitando tiempo, presencia, imaginación y significado compartido. Esta ponencia explora cómo los cuentos y la narración pueden crear un espacio profundamente humano en el que los niños comienzan a comprender sus emociones, sus relaciones y sus propias experiencias vividas. Basándose en el Método de Cuentos Metamorphoses y en el programa T.A.L.E., muestra cómo las historias, las prácticas vivenciales, la reflexión creativa y el diálogo compartido pueden favorecer el desarrollo socioemocional. La ponencia incluye un breve cuento sobre el propio acto de contar historias y presenta los resultados de un estudio publicado con metodología mixta realizado con 197 niños de entre 7 y 9 años. Los resultados sugieren que las historias pueden convertirse en pequeños recursos memorables que los niños pueden llevar consigo a las situaciones emocionales de la vida cotidiana. En una época en la que muchas respuestas pueden generarse de forma instantánea, las historias nos recuerdan que el significado no puede simplemente entregarse. Debe vivirse, compartirse e integrarse poco a poco.