La inteligencia artificial ya no es una herramienta externa: los agentes conversacionales están entrando en el espacio íntimo de la presencia, la empatía y la conexión humana. Al simular la comprensión emocional, pueden apoyar, orientar — y en ocasiones influir — en las personas en momentos de vulnerabilidad. Esta ponencia explora por qué la IA es diferente de cualquier tecnología anterior, cómo impacta en nuestra soberanía cognitiva y qué condiciones son necesarias para garantizar una inteligencia artificial verdaderamente responsable, alineada con los derechos humanos. En una época en la que la presencia simulada se vuelve omnipresente, ¿cómo podemos proteger — y reinventar — el toque humano?
Laura Tocmacov